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Sismo en Nativitas: 19 / Sep / 2017

Muchas personas coinciden en que, cuando el sismo comenzó, escucharon que algo tronó fuerte (la explicación que se dan es que fue el mismo edificio donde se encontraban el que tronó). Quienes estaban cerca del parque afirman que una de las palmeras se movía de un lado a otro “como limpia parabrisas” y hasta hubo quienes escucharon que una de las campanas de la parroquia sonó al ser golpeada por una piedra del mismo campanario.
Parroquia de Santa María Nativitas

Crónica del 19-S

A diferencia del temblor del 7 de Septiembre, que sorprendió a buena parte de los nativitenses en la procesión de la Virgen o durmiendo, el del 19 sucedió en el clímax del día, cuando los centros de trabajo y las escuelas desempeñaban sus actividades cotidianas. Otra diferencia notable respecto al sismo anterior fue la fuerza del segundo: Mientras que el 7 de Septiembre muchas personas ni siquiera notaron el movimiento telúrico porque estaban durmiendo, el evento del martes 19 de Septiembre atemorizó a buena parte de la población de Nativitas y la región central de México, causando que algunas personas no quieran ni recordar lo que sucedió.

Los trabajadores del Ayuntamiento afirman que el martes 19, el Presidente Municipal fue el último en salir del Ayuntamiento de Nativitas, del que todos se apresuraron a evacuar en cuanto comenzó a sentirse el temblor, para reunirse en el punto designado en la plaza. La razón de la tardanza del Presidente Municipal es que, al principio, él no creyó que realmente estuviese temblando y permaneció en su oficina junto con el 5to Regidor; al darse cuenta de la magnitud del movimiento telúrico salió acompañado del mencionado Regidor, no sin antes asegurarse de que nadie más permanecía en el inmueble. “Todo tronaba horrible”, mencionó luego de congratularse de la buena construcción del edificio, el cual no presentó ningún daño.

A las 9:30 de ese preciso martes se había realizado un simulacro de temblor, en conmemoración del sismo de 1985, usando silbatos en vez de alarmas; en esa ocasión los trabajadores del Ayuntamiento tardaron un minuto en evacuar el edificio, algunas horas después, cuando ya no se trataba de un simulacro, el tiempo para evacuar bajó a 40 segundos. La cercanía del peligro es un probado estímulo para ser rápido.

A partir de que comenzó a temblar todo sucedió rápidamente:

La forma en que tronaba el edificio del H. Ayuntamiento hizo huir a todas las personas. En el banco los usuarios fueron sacados, pero el personal permaneció dentro. En la primaria Unidad y Trabajo la historia fue distinta: Fausto, padre de una niña que asiste a dicha institución, acudió de inmediato a la puerta principal de la escuela para localizar a su hija y encontró a otro padre de familia golpeando el portón con el mismo objetivo. Cuando abrieron la puerta, su hija, al igual que el resto de sus compañeros, dejó la escuela justo como salió de su salón al momento del temblor: sin mochila ni útiles, estos permanecieron en las instalaciones de la primaria (probablemente igual que los útiles de miles de niños del resto de Tlaxcala) hasta el lunes 25, cuando las clases comenzaron a reanudarse en algunas escuelas del estado.

De acuerdo con una maestra que labora en la primaria, la mayor parte de los estudiantes se encontraba en el comedor y actuaron según habían aprendido en los simulacros que se realizan anualmente: “Los papás querían salir corriendo, los niños eran quienes los jalaban para quedarse en el patio”. En cuanto el sismo paró, personal de protección civil y policías municipales ayudaron a evacuar la escuela y a reunir a todos en la explanada frente al Ayuntamiento, donde los padres recogieron a sus hijos. Curiosamente, a pesar del evento –sucedido a las 13:14h- y que la hora de salida es a las 15:30, algunos padres de familia acudieron por sus hijos hasta las 16h.

Los comerciantes del mercado y de los alrededores de la parroquia también vivieron momentos de angustia, la señora Remedios Madrid relata que tuvo que salir de su local y correr a la carretera, donde los coches habían parado su marcha, hasta que acabó el temblor. Ella afirma que escuchó la campana de la parroquia sonar cuando un fragmento del campanario, que sufrió daños por el mismo sismo, la golpeó. Doña Ilse, quien atiende una tienda frente a la parroquia, relata que el susto le impidió escuchar si la campana sonó o no, en cambio consoló a su vecina y padeció cada minuto que no pudo comunicarse con su familia, a causa de que las conexiones de teléfono dejaron de funcionar.

Protección Civil de Nativitas

Daños

Afortunadamente, en Nativitas los daños del sismo fueron padecidos por los inmuebles, no por los habitantes del municipio. Las afectaciones más graves se registraron en la parroquia de Nativitas y en el templo de San José Atoyatenco, donde las grietas y el daño en las bóvedas y campanario obligaron a acordonar el área y evitar el ingreso a los inmuebles. Salones aislados en algunas escuelas del municipio también resultaron con grietas y, comprensiblemente, padres de familia mostraron desconfianza para mandar a sus hijos a la escuela el lunes 25 de Septiembre, cuando la Secretaría de Educación Pública permitió que se reanudaran las actividades.

A diferencia de comunidades en Puebla, Oaxaca, Chiapas, Morelos y la capital del país, el municipio de Nativitas no padeció consecuencias catastróficas por los sismos del 7 y 19 de Septiembre, y hasta fue posible organizar acopio de víveres, artículos de primera necesidad y medicamentos para enviar a las zonas afectadas, demostrando la solidaridad de los nativitenses.


Por: Larissa L. Elizalde D.

Voluntarios del Ayuntamiento