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Fiesta Patronal de Nativitas

Gracias especiales a doña Anita por sus memorias.


La celebración del 8 de Septiembre en Santa María Nativitas forma parte de las fiestas patronales o fiestas mayores que típicamente observan las comunidades con influencia católica hispana.  El origen de esta celebración debe buscarse en el calendario católico de celebraciones, pero el origen de esta fiesta en Nativitas se encuentra en el mismo nombre del municipio.


Antes de la llegada de los españoles, las crónicas cuentan que el territorio que ahora conocemos como Nativitas estaba habitado por “unos indios que estaban derramados en unas ciénegas”[1] y era identificado por los locales como Ichcaquiztlan, palabra que Diego Muñoz Camargo traduce como “el lugar de algodón”. Al organizar la evangelización, los habitantes nativos fueron concentrados en poblaciones cercanas a conventos y a iglesias de visita[2] para facilitar su conversión, uno de esos conventos fue el perteneciente a la orden de San Francisco, establecido en Santa María Nativitas, un asentamiento español rodeado de barrios indígenas y con una parroquia –aún en pie y funcionando- dedicada a su santa patrona.


Se sabe que el primer convento franciscano[3] fue erigido antes de 1570[4], pero se tiene menos claridad respecto a la fundación del asentamiento español, la cual se ha ubicado entre 1550 y 1560.  Como era costumbre nombrar los nuevos asentamientos haciendo referencia a su evangelización, incluyendo el nombre del santo patrono o santa patrona a quien se encomendaba la población, y a su geografía, parte de la zona originalmente conocida como Ichcaquiztlan fue nombrada Santa María Nativitas Yancuictlalpan, siguiendo la siguiente lógica:


a) El nombre náhuatl Yancuictlalpan[5] hace referencia a las características del lugar donde se ubicó el asentamiento que, como las crónicas indican, poseía abundante agua y probablemente era muy fértil.

b) Santa María Nativitas (nativitas en latín significa nacimiento) dando a entender que la población se encomendada al nacimiento de María.


El nacimiento de la Virgen María es conmemorado por el calendario católico el 8 de Septiembre –nueve meses después del 8 de Diciembre, cuando se celebra la Inmaculada Concepción de María- pero, en Nativitas, las celebraciones en honor a la Virgen comienzan con el novenario desde el 30 de Agosto.


Si bien no se han localizados documentos que permitan conocer cómo fueron o qué incluyeron las primeras celebraciones del 8 de Septiembre en esta antigua colonia española, se sabe que  en el siglo XVII era costumbre en el pueblo de Santa María Nativitas correr carreras a caballo por las fiestas de San Juan, San Pedro y San Pablo[6]; se sabe también que en la celebración del 8 de Diciembre había toros en la plaza y comedias[7]; y que se llevaban a cabo representaciones de “moros y cristianos”[8], las cuales han perdurado más de cuatrocientos años pues se realizan hasta la fecha.


Los vecinos de mayor edad de Nativitas consignan que antes (refiriéndose a la segunda mitad del siglo XX) los santos patronos de las comunidades vecinas y pertenecientes a la misma diócesis, visitaban la parroquia de Nativitas durante el novenario. En esa época, la celebración formal daba inicio el 7 de Septiembre con el recorrido de las ceras,  procesión para la que se contrataba una orquesta de viento y que comenzaba frente a la parroquia de Santa María Nativitas, sin la presencia de la Virgen, alrededor de las 7 de la noche.


La comitiva del recorrido de las ceras iba hasta el pocito, en los límites con Santa Apolonia Teacalco, y visitaba las comunidades de Jesús Tepactepec y Santo Tomás la Concordia. Las calles eran adornadas con faroles colgando en la fachada de cada una de las casas, papel picado albiazul y alfombras de flores; las familias se unían conforme la procesión pasaba frente a sus casas y cada familia llevaba ceras adornadas cuyo destino final era la parroquia de Santa María Nativitas, donde la procesión terminaba alrededor de las 9 de la noche.


Después del primer recorrido para recolectar ceras, tocaba el turno de la procesión con la imagen principal de la Virgen, la cual había sido previamente vestida y adornada[9] por la congregación religiosa Hijas de María[10], que comenzaba alrededor de las 9 o 10 de la noche y volvía a recorrer Nativitas, Jesús Tepactepec y Santo Tomás la Concordia. A diferencia de la procesión de ceras, que duraba 2 horas aproximadamente, esta segunda procesión con la Virgen regresaba a la parroquia al amanecer, pues la procesión hacía parada en los altares y castillos de fuegos artificiales que los vecinos preparaban para la ocasión.


Al finalizar la segunda procesión se obsequiaban tamales y café a los asistentes en el patio de la parroquia, donde reinaba un ambiente festivo entre los que habían llegado a cantar las mañanitas a la Virgen. En aquellos años la parroquia era barrida diariamente y decorada por las Hijas de María quienes, a diferencia de la actualidad, llenaban con floreros de margaritas y otras flores sencillas el interior de la parroquia. Las celebraciones del 8 de Septiembre incluían, al igual que ahora, misas, bautizos y confirmaciones. Por la noche, el día finalizaba con la quema de un castillo de fuegos artificiales y con un baile frente a la presidencia de comunidad al que asistían las familias de Nativitas.


Un hecho curioso es que el 9 de septiembre, los vecinos de la calle de la Estrella, solían tener su propia celebración de la Virgen adornando toda la calle con grandes estrellas hechas de carrizo y papel china azul y blanco. En el centro de Santa María Nativitas, el 9 de Septiembre tenía lugar el concurso de las bandas de viento que habían asistido a la celebración del día anterior, se organizaban juegos como el palo encebado, se quemaba otro castillo de fuegos artificiales y había un torito que recorría varias calles de la comunidad en persecución de los asistentes a la celebración. Tal como se realiza ahora, una feria con distintos juegos era instalada en el centro de la comunidad para disfrute de la población.


En la actualidad, la fiesta en honor del nacimiento de María comienza la noche del 7 de Septiembre, cuando los habitantes de Jesús Tepactepec, Santo Tomás la Concordia y Nativitas realizan una procesión con una réplica de la imagen de la Virgen, acompañada con música de viento y de mariachi, por las principales calles de Nativitas, Guadalupe Victoria, San Bernabé Capula, Santo Tomás la Concordia y Jesús Tepactepec. Las calles que la procesión recorre pueden estar decoradas con sencillas alfombras hechas de aserrín y pétalos de flores, globos y decoraciones albiazul, dependiendo de la organización entre los vecinos de distintas calles.


Durante la procesión la imagen de la Virgen hace una parada en la capilla de Guadalupe Victoria y es recibida en el templo de San Bernabé Capula, donde se cantan las mañanitas, se echan cuetes y se regala té, café, tamales y atole, para luego continuar con su recorrido que volverá a la parroquia de Nativitas alrededor de las 5 de la mañana.


Previo a la procesión, que comienza alrededor de las 11 de la noche, la réplica de la Virgen es vestida por las Hijas de María y se celebra una misa. Anteriormente, la imagen principal de la parroquia era la que se sacaba a la procesión pero desde hace algunos años se ha preferido llevar la réplica. Otro cambio en la celebración ha sido la suspensión de la quema del castillo y la detonación de salvas, decisión tomada a raíz del trágico accidente de 2013 en Jesús Tepactepec.


El azul y blanco siguen siendo los colores de la celebración, por lo que banderines plásticos en esa combinación son colocados en el exterior de la parroquia desde aproximadamente una semana antes. El interior se decora con arreglos florales. Como en épocas pasadas, y al igual que en otras comunidades, la decoración de la iglesia, la música y  demás gastos corren por cuenta de comisiones vecinales, quienes colectan el dinero para sufragarlos.


El 8 de Septiembre se celebran misas, bautizos y confirmaciones en la parroquia. También se cuenta con programas culturales y de entretenimiento organizados por la comisión de feria en coordinación con el Ayuntamiento Municipal, por ejemplo exposiciones ganaderas, gastronómicas o presentaciones de grupos de danza. Finalmente, el 9 de Septiembre se celebra un baile frente a la presidencia de comunidad. Como es típico en otras fiestas patronales, una feria con juegos mecánicos es instalada en la comunidad y se elige a una reina de la feria.


Si bien las celebraciones se han modificado, el entusiasmo de los vecinos sigue haciendo posible que estos festejos sucedan, fortaleciendo los lazos que unen a la población con las comunidades vecinas.


Por: Larissa L. Elizalde D.


[1] Citando a Diego Muños Camargo (Konrad Tyrakowski Findeiss “Historia colonial en detalle: progreso y decadencia de la España Chiquita, del pueblo de Santa María Nativitas Yancuitalpan en Tlaxcala (México)” en Revista Española de Antropología Americana, 2003, 33: 160

[2] Reciben este nombre los templos pequeños, ubicados en poblaciones relativamente cerca de un convento, que eran visitados regularmente por frailes que no habitaban ahí, sino en el convento más cercano.

[3] Los restos de la segunda construcción aún pueden observarse a un costado de la biblioteca municipal, en las instalaciones del DIF municipal.

[4] Ibídem

[5] Yancuic= fresco reciente, nuevo; tlalli= tierra, terruño; pan= en, dentro de, sobre: sobre la tierra nueva, es la traducción consignada por Tyrakowski y que se puede corroborar en http://www.gdn.unam.mx.

[6] Archivo Histórico del Estado de Tlaxcala (AHET), Fondo Colonia, sección Judicial, serie criminal 1615-1821, Caja 44, Expediente 28, 10 fojas, 1795.

[7] AHET, Fondo Colonia, sección Judicial, serie criminal 1615-1821, Caja 12, Expediente 29, 46 fojas, 1720.

[8] AHET, Fondo Colonia, sección Judicial, serie criminal 1615-1821, Caja 44, Expediente 28, 10 fojas, 1795.

[9] Anteriormente los vecinos donaban medallas, guardapelos, pulseras y aretes para complementar su vestuario.

[10] Esta agrupación religiosa reúne a mujeres y niñas de la comunidad.