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EXPLICACIÓN: MURAL DE LA ESCALINATA

Quienquiera que haya acudido al Ayuntamiento de Nativitas habrá contemplado el mural de la escalinata, el cual muestra parte de la identidad histórica municipal y el rostro del Nativitas actual.

 El mural comienza mostrando los perfiles de dos personas, quienes parecen mirar hacia el pasado, hacia las raíces de las que bebe la identidad de los nativitenses. Lo que se observa en primer lugar son referencias a los vínculos prehispánicos del municipio: Cacaxtla y Xochitécatl. 

Figuras Femeninas de Xochitécatl

Raíces prehispánicas

Por un lado aparecen las representativas figuras femeninas de Xochitécatl –centro ceremonial prehispánico que puede visitarse en la cercanía de San Miguel Xochitecatitla- que pueden encontrarse en el museo de sitio de la zona y que representan distintas facetas en la vida de una mujer, en este caso el embarazo –que remite a la fertilidad, tema constante en Xochitécatl- y la apariencia de una mujer de linaje, la cual se identifica por su tocado de flores y las orejeras.

 Por otro lado, se hace  alusión a la iconografía de los bellísimos murales de Cacaxtla –los cuales tienen más de 1000 años de antigüedad y se localizan en la zona arqueológica del mismo nombre- mostrando una serpiente con piel y rasgos de jaguar y las milpas de las que nacen mazorcas-cabeza. Las mazorcas-cabeza revelan cuán importante fue el maíz para los antiguos habitantes de estas tierras, quienes no sólo se alimentaban de este, también creían que el hombre mismo estaba hecho de maíz.

Como fondo de estas imágenes se observa una pirámide y una montaña, se trata del volcán extinto Matlalcueyetl, popularmente conocido como “La Malinche”, que domina y es distintivo del paisaje tlaxcalteca. La yuxtaposición de pirámide y montaña no son fortuitos, pues los constructores prehispánicos recreaban con pirámides el espacio sagrado montañoso, es decir, la pirámide es una imitación de la montaña.

Un detalle que también llama la atención, es la presencia de un conejo en tonalidades azules y moradas, este representa la luna y no tiene una relación directa con Xochitécatl o Cacaxtla, pero alude a la tradición iconográfica mesoamericana, área cultural de la que las sociedades que habitaron antiguamente el territorio nativitense formaron parte. El conejo que simboliza la luna refiere a la noche y contrasta con el color del fondo que representa el día, la dualidad fue muy importante en la cosmovisión mesoamericana y se encuentra constantemente en sus expresiones culturales.

Hombre Ave

Hombre Ave

La siguiente sección del mural, donde se localiza el Hombre Ave, sintetiza la conquista militar y cultural de México: Del lado izquierdo tenemos los elementos prehispánicos, comenzando por el denominado “Hombre Ave”, que atrapa la atención de inmediato y cuya representación original –que muestra a algún importante militar/sacerdote prehispánico o forma parte de la representación de la dualidad día/noche- puede aún observarse en Cacaxtla.

 Al pie del Hombre Ave, una serpiente emplumada –posible referencia a Quetzalcóatl- emerge de entre las piedras y las sombras de Cacaxtla. Al costado tenemos estandartes prehispánicos y una olla con decoración alusiva a Tláloc, dios de la lluvia y una de las deidades más importantes de la cultura Mesoamericana, cuyas anteojeras, bigoteras y colmillos de jaguar son característicos. 

Arcángel Miguel

Nueva religión

La sección derecha de la pared es ocupada por los elementos hispanos, comenzando por un barco surcando el océano Atlántico, con los colores españoles ondeando en el mástil, y portando ideas que cambiarían por completo el rostro de América. Un símbolo de esas ideas es el arcángel Miguel, pintado en su representación clásica matando al dragón. Este personaje simboliza la nueva religión implantada en el continente –la que llegaría a remplazar el culto a Tláloc, Quetzalcóatl y las demás deidades prehispánicas- y  además, es especialmente importante en el área de Nativitas por la cantidad de peregrinos que las festividades y feria en torno a éste atraen anualmente a la localidad del mismo nombre.

El navío, a un costado del Hombre Ave, nos recuerda que el actual México fue fruto de la conquista militar –también se pueden observar los cascos de la milicia en la esquina superior derecha- y cultural realizada por España en 1519, y cuyas consecuencias son evidentes en el idioma que hablamos y en la religión predominante en México.

Alrededor del arcángel Miguel se observa la nueva arquitectura de los conventos construidos para albergar a los recién llegados frailes, quienes llevarían a cabo la evangelización del Nuevo Mundo. Nativitas fue uno de los sitios donde se establecieron esos conventos evangelizadores y, en el área que actualmente ocupa el DIF municipal, siguen en pie los paredones que albergaron el templo del desaparecido convento franciscano.

Frailes, haciendas y caballos

Colonización española

Además de la religión católica, otros importantes elementos llegados con la colonización española fueron los caballos, nuevas herramientas para cultivar y las haciendas. La siguiente sección del mural cuenta la historia de la incorporación de todas esas novedades, de la mano de la colonización, a la vida indígena por medio de una yuxtaposición de imágenes y momentos en los largos 300 años de dominio español.

En el extremo izquierdo se observa un fraile en actitud reflexiva parado al costado de una pared que se desmorona. Este fraile y la distintiva cúpula azul de la parroquia dedicada al nacimiento de María, nos muestran la presencia duradera de la religión católica desde la evangelización inicial y hasta nuestros días, pues la parroquia de Nativitas es parte fundamental de la identidad visual de la comunidad. 

El capataz y los arcos

Haciendas

Sin duda, la escena que atrapa la atención es el hombre que ara los campos de maíz con yunta, ayudado por un caballo y vigilado por un capataz, los dos se encuentran a lado de un edificio aparentemente anónimo, excepto por los arcos y la torre con ventanillas que asoma, ambos pertenecientes al casco menos antiguo de la productiva hacienda de Santa Águeda. Las haciendas vivieron sus días de mayor esplendor durante el Porfiriato y de decadencia en los tiempos inmediatos a la Revolución de 1910. La geografía y características del valle de Nativitas –donde se rumora que puede excavarse un metro y encontrar agua- debieron ser clave en el establecimiento y permanencia de varias de ellas: Santa Águeda, Santa Clara, Segura Michac, Santa Elena, San Juan Mixco y San Antonio.

 El distintivo estilo arquitectónico de la hacienda de Santa Águeda aún puede ser apreciado, al igual que los restos de vitrales, pinturas y decoraciones art nouveau que sobrevivieron el paso del tiempo. 

Ferrocarril del Valle de Nativitas

Ferrocarril del valle de Nativitas

En la cuarta sección del mural damos un salto en el tiempo hasta un poco antes de la Revolución; lo primero en llamar nuestra atención será una niña que mira a lo lejos, si seguimos su mirada hasta la pared opuesta no es difícil imaginar que observa cómo el hombre en calzón de manta ara la tierra, quizás ese hombre es su papá y ella le lleva el almuerzo en la canasta que tiene a lado. Aunque siglos han pasado desde la conquista española, las condiciones de trabajo de los campesinos en las prolíficas haciendas no han mejorado y no es inusual escuchar historias de maltrato a los campesinos, perpetradas por los capataces, charlando con los abuelos y abuelas de la comunidad.

 Al costado de la niña podemos ver un ferrocarril e imaginar que se trata del “Agrícola del Valle de Nativitas”, el ferrocarril privado que financiaron los hacendados más acaudalados de Nativitas para conectar sus haciendas con el Ferrocarril Interoceánico y con el Ferrocarril Mexicano en el periodo del porfiriato. Al fondo se aprecian el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl dominando el horizonte verde característico de este valle de Nativitas.

Vitral de la Mariposa

Vitral de la mariposa

La mariposa que despliega sus alas es otro recuerdo de la época dorada de las haciendas: Esa mariposa aún existe pero sin los brillantes colores, se trata de un magnífico vitral localizado en el cuarto de pasteurización del casco sobreviviente de la Hacienda de Santa Águeda, la estructura de este vitral art nouveau es lo último que puede contemplarse de aquellos años, previos a la Revolución de 1910, de abundancia para las haciendas.

La Revolución Mexicana en Nativitas

La Revolución en Nativitas

A través de los cristales rotos en las alas, se puede observar a los revolucionarios anónimos que lucharon. La Revolución fue un episodio con fuertes y perdurables consecuencias para Nativitas: desde la memoria de esconder a las mujeres en pozos y barrancas, buscando evitar que “la bola” se las llevara; las riquezas escondidas en los paredones que han sido encontrados en tiempos posteriores; el saqueo y destrucción de las haciendas y el reparto de las tierras, que solían pertenecer a las haciendas, donde se han levantado las actuales comunidades que conforman el municipio.

A la derecha del rifle que se asoma detrás de un ala de la mariposa, el paisaje presenta un montículo entre los cerros y, más allá, apenas en una esquina de la pared y la escalera, el volcán Matlalcueyetl se observa a la lejanía. El montículo entre los cerros no es ficticio ni es un monte, se trata de una pirámide aún enterrada, alrededor de la cual los vecinos de Santa Apolonia Teacalco continúan sembrando; se rumora que en el camino entre San Francisco Tenexyecac y San Damián Texoloc, territorio que debieron dominar los habitantes de Mixco, existen aún  cerritos escondiendo pirámides.

Cultura y tradiciones en Nativitas

Cultura y tradiciones

La última parte del mural se puede observar desde el tercer piso y nos da un vistazo del Nativitas contemporáneo: por un lado su faceta cultural, por otro lado su rostro actual. Sin duda, la sección dedicada al Carnaval y su celebración es la más vistosa, donde llaman la atención los coloridos disfraces del zuavo, zapador, turcos, zacapoaxtla e indio serrano, con sus grandes y coloridos sombreros.

Aunque muchas son las fiestas religiosas que se observan en el municipio, la del Carnaval es especialmente relevante para los vecinos de Santa María Nativitas de todas las edades, quienes se involucran de lleno en este evento social y cultural.

El Carnaval en Nativitas –con sus detonaciones de pólvora, el rapto de la Dama y la quema de la choza- revela la intensa interacción que se ha tenido con Huejotzingo, Puebla, pues la celebración es una copia de lo que se realiza en el mencionado municipio poblano. El escenario tradicional del Carnaval es el parque y sus alrededores, por ello se observan el característico kiosko y una de las palmeras que lo decoran, así como los arcos del mercado y hasta las fachadas de la escuela primaria y del Ayuntamiento Municipal.

Por último, se nos presenta el rostro contemporáneo de Nativitas: el rostro urbano al que se incorporaron centros de salud y una unidad deportiva –obras realizadas por la administración municipal 2008-2011-, sirven de fondo para el rostro humano, el de los habitantes reales, desempeñando sus actividades cotidianas y características del municipio: la elaboración y venta de alegría y tacos de canasta; la fabricación de artesanías en barro; la característica producción de pan; la venta de hortalizas. En esta última escena podemos observar lo que actualmente da a Nativitas identidad  porque ¿Qué  es Nativitas, si no sus habitantes?


Por: Larissa L. Elizalde D.